Aunque son conceptos análogos, existen ciertas diferencias entre el abrillantado y el cristalizado de suelos. Las más destacadas tienen que ver con el material sobre el que se ejecuta, la calidad del acabado y la duración del tratamiento. Al primero también se le denomina brillo de obra y utiliza cera como remate del procedimiento. Este último es un proceso más barato y ofrece una magnífica relación calidad-precio. Por su parte, el cristalizado consigue mayor durabilidad y un resultado profesional y luminoso.

Pasos a seguir en el cristalizado o vitrificado

La cristalización es un procedimiento específico para terrazos, travertino o mármol (bases calcáreas). Se trata de una reacción térmica que endurece el suelo y lo hace brillante. Requiere dos efectos distintos: uno mecánico y otro químico. Para el mismo se requieren materiales profesionales, como una rotativa, lana de acero y líquido cristalizador.

Antes de proceder a la cristalización del suelo, es preciso que éste se halle totalmente limpio. Un fregado a fondo y posterior aclarado será suficiente como paso previo a la operación. Es fundamental eliminar cualquier resto de detergente que pudiera quedar en la superficie.

Para el vitrificado pueden utilizarse dos tipos de productos: fluosilicatos o ceras. El primer paso del procedimiento consiste en colocar una madeja de lana de acero bajo el plato de la máquina rotativa. Después, se procede a pulverizar el producto cristalizador elegido en la porción de suelo seleccionada. La cantidad de líquido a emplear dependerá de la porosidad de la superficie.

Una vez esparcido el producto cristalizador, se pasa la máquina rotativa siempre de derecha a izquierda y, al comienzo, a unos centímetros de distancia del rodapiés. Terminada esta fase y seca la cera o el fluosilicato, se procede a igualar el brillo en todas las áreas de la habitación.

En el cristalizado es fundamental respetar los tiempos de secado o quemado, si se desea obtener un resultado óptimo y profesional.

La utilización de lana de acero exige una serie de conocimientos previos. En primer lugar, son necesarios unos guantes resistentes para manipularla, además de unas tijeras. Se comercializa en grandes rollos, por lo que sólo debe seccionarse la porción a emplear.

Abrillantado de suelos no calcáreos

Cuando las superficies a abrillantar no son calcáreas deben seguirse otros procedimientos. Por ejemplo, los de parquet, tarima y, en general, todos los suelos de de madera se tratan con lija y barnices, lacas o ceras.

Estos suelos lucen sanos y brillantes tras la instalación, pero el tiempo y la erosión terminan degradándolos y “entristeciendo” su aspecto.

Un lijado previo es necesario, para que posteriormente el suelo absorba mucho mejor el producto abrillantador. Cuando el daño no es muy acusado, se puede proceder a aplicar el barniz con un pequeño pincel y prescindir de la lija.

Es importante que la labor de pulido de los suelos de madera sea efectuada por personal especializado. No en vano, el lijado de este tipo de superficies debe estar ajustado, para evitar abrasiones y deterioros en el parquet o en la tarima.

Los productos que se emplean para dar brillo a estos suelos están fabricados a base de poliuretano, resinas y catalizadores, que sellan y procuran un aspecto brillante a toda la superficie.

Un recurso casero para abrillantar suelos de madera es el vinagre. Sin embargo, dicho procedimiento sólo resulta efectivo cuando el barniz no se ha perdido completamente. Aquel producto, habitual en las cocinas, se encarga de realzar el aspecto y brillo de este último, no de la madera.

Otro truco consiste en mezclar vinagre y aceite, creando una especie de cera casera. Por último, algunas personas recurren simplemente a detergente y agua. Quizás es la primera opción que todos los usuarios de suelos de madera deciden realizar. Sin embargo, cuando el deterioro de la superficie es considerable no queda más remedio que proceder a un pulido y a un abrillantamiento profesionales.

Recuperar el brillo original de cualquier suelo es, por tanto, una tarea compleja pero no imposible. Como es lógico, el tipo de material y el grado de deterioro son factores determinantes a la hora de elegir el tratamiento más adecuado. Nuestra empresa de limpiezas especializada puede resolverle las dudas, orientaremos en torno a estas cuestiones y brindaremos asesoramiento profesional  y presupuesto sobre el abrillantamiento y mantenimiento de todo tipo de superficies.